La invitada de Da Vinci
Y llegó a ver a Da Vinci. Él andaba en su estudio enfrascado en asuntos pendientes. Ella le tiró una sonrisita, pero Leonardo vió que en realidad no le estaba riendo sinceramente. No entendió que estaba buscando ella. Por eso luego la pintó diferente, no pintó ni la flor que traía. Él la invitó pero se sintió que todo el tiempo estuvo frente a una mentira, aunque nunca supo de que se trataba en realidad.
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